eventos

entradas

tienda

talleres

estudio

contacto
Home | XXV Aniversario

XXV Aniversario

Índice



Carta de Mauricio Valiente, Concejal Presidente del Distrito de Chamartín

Mauricio Valiente, Concejal Presidente del Distrito de Chamartín La música y Madrid son realidades inseparables. Madrid, sus barrios, está llena de historias acompañadas de melodías. Parece difícil pensar en nuestra ciudad sin entonar algún chotis, una zarzuela, una canción... Tampoco es posible imaginar los años de lucha por la libertad en Madrid sin recordar a nuestros cantautores, a los músicos de todo tipo que acompañaron a una sociedad en movimiento. Hoy, en el Madrid abierto y plural que construimos entre todos y todas, la música nos acompaña en toda su diversidad de ritmos y estilos.

Chamartín no se queda atrás en esa estrecha relación. Podemos recordar cómo Manuel de Falla componía los libretos para las obras de Federico García Lorca, ambos insignes habitantes de la Residencia de Estudiantes; o a los músicos de la movida madrileña creando y presentándose en la Sala Morasol. Hoy las niñas y los niños de nuestro Distrito juegan en los Jardines de Pablo Sorozábal y en la Plaza de Andrés Segovia al salir del colegio, cruzándose con los profesionales que se dirigen a la Sala de Cámara del Auditorio Nacional de Música.

La música está presente en la cotidianidad de nuestra vida, acompaña los momentos más señalados y, al mismo tiempo, es un instrumento educativo de primer orden, como asignatura en los colegios e institutos, en numerosas iniciativas sociales y en la Escuela de Municipal de Música María Rodrigo, por cierto con unas instalaciones puestas al día y una denominación en memoria de una figura excepcional que fuera la primera mujer en estrenar una ópera en España.

En este sentido, quiero reconocer en esta breve introducción el trabajo desarrollado por la Fundación Orquesta Sinfónica Chamartín a lo largo de estos veinticinco años de vida, en nuestro Distrito y fuera de sus fronteras, llenando de ilusión a cientos de niñas y niños, mayores y personas de toda condición, haciendo de la música la historia de sus vidas, con la entrega de un gran equipo de profesionales.

Es preciso reconocer el papel que desempeña la FOSC con sus clases, con los conciertos en el Centro Cultural Nicolás Salmerón, en las Fiestas, en los espacios de participación ciudadana... Sin su trabajo Chamartín perdería algo de su vitalidad y creatividad, un elemento vivo de su tejido social.

Os deseo de todo corazón que sigáis creando música, formando personas creativas y haciendo con el trabajo de la FOSC la banda sonora de nuestro Chamartín por muchos años más.

Mauricio Valiente Ots
Concejal Presidente Distrito de Chamartín

¡Nuestra Música!

Julio Moreno Baena Partiré de una afirmación llena de ingenuidad: “La música es de todos”. Ya desde pequeño he vivido en la errónea creencia de que la música era el patrimonio de unos pocos. Mentes privilegiadas cargadas de razón y de extraña sabiduría. Me inquietaba –más aún, me revolvía– notar que un conocimiento maravilloso, cargado de sentimientos y basado en un lenguaje universal, nuestro Dios lo hubiera reservado a unos pocos.

En mi infancia siempre cantaba lo que sentía a pesar de mi pésimo oído, sin formación alguna. Yo era feliz así. Oía cantar a mi padre y yo me emocionaba. El tenía buena voz y creo que cantaba bien. Siempre escuchaba cualquier música y la sentía en mi interior. Pero yo no tengo oído. Sí, eso que hace distintas a las personas. Incluso sentía un poco de envidia de quienes tenían tales cualidades.

Un día, a la edad de nueve años, estábamos en clase, en el colegio, y llegó el Hermano Ildefonso. Sí, él, el responsable de música y del coro. Nos mandó colocar alrededor, junto a la pared de la clase. Fue uno por uno: “Do, re, mi, fa... Repite... ¡Horrible!”. Y así fue de uno en uno y seleccionó a dos o tres compañeros que sí lo hicieron bien. Se marchó con ellos. Él nunca se equivocó. Tomó los mejores, a los que tenían cualidades. Así fue la música toda mi infancia, toda mi juventud, toda mi madurez: para los campeones...

Al cabo del tiempo me he dado cuenta de que no es un imposible. Hay personas que son altas y otras bajas, personas gruesas y delgadas... Hay quienes tienen arte para dibujar y otros para escribir. Somos todos diferentes, aunque hay algo que nos hace iguales: la capacidad que tenemos de desarrollar en su conjunto las cualidades y defectos que nos hacen distinguirnos. El esfuerzo que hace que la persona obesa adelgace; aquél a quien le cuesta aprender los idiomas, en hablarlos; el que dibuja mal, en aprender nuevas técnicas; el que se quedó en otra época, en actualizarse...

La carencia de oído se matiza con el esfuerzo, la práctica y el estudio. Disfrutar de la música no es ser un virtuoso. Hay grandes atletas ganando campeonatos y no por eso todas las mañanas dejamos de ver gente diferente esforzándose en realizar su «footing» matinal intentando recuperar o mantener una forma imposible.

El rey persa Cosroes (531-579) decía: “Si el destino no nos ayuda, nosotros mismos le ayudaremos a realizarse”. Tal y como en su día hacía el rey Cosroes, hoy lo hacemos en la Fundación Orquesta Sinfónica Chamartín. Llevamos veinticinco años cambiando el destino. No hemos querido ser el Hermano Ildefonso, queremos ser el hogar de los que quieren cambiar su destino. ¡Atrévete!

Os puedo asegurar que no soy el mejor contrabajista que ha tocado en las formaciones de aficionados de la FOSC, ni mucho menos el mejor barítono que haya cantado en un coro... claro, ¡no tengo oído! Pero puedo deciros con seguridad que mis compañeros en la orquesta, o cuando canto (pocas veces), saben que pongo todo mi empeño. Con mi trabajo diario, con el esfuerzo por superarme, con la voluntad que pongo en cada momento cada día estoy mejor; he cambiado mi destino.

Tantos como yo no serán el solista virtuoso que deslumbra a todos en un escenario repleto de público, ni tampoco compositores de la música que deleita los oídos, aunque puedo afirmar que somos personas completamente felices porque disfrutamos de la música.

Desde aquí animo a todos los padres para que junto con sus hijos se acerquen a la música sin miedo, sin cortapisas, sin el temor del qué dirán. Probad a cantar, a bailar, a tocar todos los instrumentos. Observad las virtudes y limitaciones, y disfrutad cada día, en familia, con su práctica. Hoy somos familias enteras que lo hacemos. Unos cantan en el Orfeón Chamartín, otros tocan clásico en la Celeste Classic y en la Orquesta Filarmónica Mundo Joven, o música moderna en la Big Band Celeste21, o se juntan para formar nuevos grupos de Rock, o simplemente escuchan los grandes profesionales de la Orquesta Sinfónica Chamartín. Preparamos zarzuelas, musicales, festivales, concursos de composición, conciertos con salas llenas de instrumentistas, de cantantes de las distintas agrupaciones corales que participan con nosotros, de público generoso que nos acompaña.

Tomo siempre la palabra en calidad de presidente de la FOSC aunque en nuestros actos debéis estar todos vosotros: cantantes, directivas de los coros, directores musicales, presidentes, autoridades, vecinos... os agradezco vuestra presencia, colaboración y participación. Y también me disculpo en nombre de la fundación por las cosas que hemos hecho mal, tal vez muchas, y que habéis soportado.

Os deseo un feliz aniversario, ya que todos sois partícipes de él, y concretamente un magnífico concierto del veinticinco aniversario, en colaboración con el Distrito de Chamartín y con el Excelentísimo Ayuntamiento de Madrid.

Julio Moreno Baena
Presidente Fundación Orquesta Sinfónica Chamartín